viernes, 19 de agosto de 2016

Escápate! - Playas de Mallorca con niños

Las prioridades cambian y, si hasta ahora la elección de destino para vacaciones pasaba por el filtro de palabras como aventura, romántico, encanto, gastrochic o trendy, este verano hemos optado por la practicidad y la belleza nartural. Destino Mallorca. 
Playas paradisíacas que nada tienen que envidiar al mismísimo Caribe y turismo familiar, ya que el objetivo era, sobre todo, el disfrute del más pequeño de la familia. 
De ahí la elección de playas a visitar, un ránking que tiene en cuenta lo principal, cuando uno viaja con pequeños monstruitos, ser de fácil acceso. Cuando dicen que ya no quieren andar más y tienes que avanzar cual Terminator con un niño colgado al cuello, una colchoneta, la bolsa con las toallas y la nevera con agüita fresca, tu look sexy beach aguanta muy pocos metros... 

- Playa de Muro: situada en el entorno del Parque Natural de S'Alburfera tiene una extensión de más de 5 km. Los carteles de la carretera indican más de 5 entradas por las que acceder a la misma, pero no todas ofrecen los mismos servicios ni vistas. Una buena entrada es la que está justo al lado del parking y el inicio de la ruta de Nordic Walking por S'Albufera. Hay un bar, baño, duchas y socorrista. ¿Qué más se puede pedir? Su nombre viene dado por la curiosa pasarela de madera que se adentra desde la orilla, no dejéis de pasear sobre la misma, todo un ritual que hará las delicias de los peques. 


- Playa de Es Trenc: justo en el otro extremo de la isla encontramos este espacio virgen de la isla. Un arenal que recibe su nombre, según la leyenda, por un tsunami que originó un terremoto en Lisboa en el siglo XVIII que secció el cordón dunar que separaba el mar abierto del humedal. De ahí "trenc", una rotura. Si bien el acceso no es tan directo, ya que dependerá de donde se aparque, vale mucho la pena. Arena blanca, agua cristalina, tranquilidad (el encontrarse más apartada del núcleo urbano hace que no esté tan masificada) y un chiringuito con una gran sangría y buen pescado de la zona (que le vamos a hacer, si nos cuidan bien, se ganan un puesto en nuestro corazoncito).
Nuestra recomendación es adentrarse lo más posible e intentar aparcar cerca. No os dejéis llevar por la emoción de encontrar un sitio nada más llegar (es zona azul) ya que queda muuuuucho camino por delante.


- Cala Formentor: pequeñita, situada en una pineda de camino al faro, sin duda una playa que no os podéis perder. Personalmente esas playas en las que mar y montaña se funden, me enamoran. Eso sí, no vayáis tarde, el párking se llena y los escasos metros de arena dónde dejar la toalla se esfuman, aunque siempre podéis optar por una cómoda hamaca por un no muy módico precio.